
29 abril, 2026
Nace un nuevo brandy: Juan Gil Reserva Solera, de orgullosas uvas monastrell de Jumilla. “Un […]
Nace un nuevo brandy: Juan Gil Reserva Solera, de orgullosas uvas monastrell de Jumilla. “Un lujo silencioso”.
El grupo bodeguero Gil Family Estates, con Miguel Gil como director general, han trabajado durante 10 años para crear este original brandy. No todos los días nacen en España un nuevo brandy, por lo que merece todos nuestros respetos. Fuimos convocados a su presentación al nuevo templo del vino en Madrid, The Library, que dirige Juan Antonio Herrero, gran compañero de catas en la revista Restauradores.
A la llegada fuimos agasajados con dos cocteles de este brandy: uno más refrescante, Gil Mule (75 ml, de brandy Juan Gil, 20 ml. de zumos de limón, 10 ml de sirope, 3 hojas de albahaca, completad con ginger beer); y otro más serio pero moderno, Gil Fashioned (75 ml brandy Juan Gil, 8 gotas de bitter de naranja, 10 ml de sirope y un twist de naranja). Ambos deliciosos.
Miguel Gil tomó la palabra para contarnos la trayectoria de creación de este brandy, tras 10 años de arduos trabajos, y que cuando lo contaban les decían que estaban locos por este proyecto, ya que era una categoría en horas bajas. Pero ellos querían hacer algo distinto de la categoría brandy. La primera decisión fue apostar por la uva monastrell de cultivo ecológico, de viñedos sin riego, y de cepas viejas en vaso, de su propiedad, en Jumilla.
“Queríamos que fuera íntegramente elaborado en la propiedad– comenta Miguel Gil- y con un alambique charentais de cobre, de doble destilación, y luego criar el aguardiente en nuestras barricas que habían contenido vinos de monastrell”. Así nace esta nueva categoría, que han bautizado como Reserva Solera, Son únicos en la crianza de este brandy: primero 12 meses de crianza estática en barricas de roble americano para domar el alcohol y posteriormente otros 12 meses en crianza dinámica, mediante el proceso de solera y criadera, en barricas de roble francés, que le aporta el toque femenino. Eso sí, la evaporación del brandy en las barricas es muy elevada, un angel’s share de un 10 % anual.
Bartolomé Abellán, director técnico de grupo Juan Gil, comentó algunos interesantes aspectos de su elaboración: las uvas de monastrell de cultivo ecológico reflejan la esencia de Jumilla, por lo que hicieron una vendimia temprana, para tener menos grado y una elevada acidez natural, sin sulfuroso. Una vez realizadas las dos destilaciones del vino, el aguardiente se llevó a barricas de roble de Juan Gil, tanto de roble francés como americano, pero con un elevado nivel de tostado por dentro (nivel 4 sobre 5).
Llegó el gran momento de catar el brandy Juan Gil Reserva Solera, con su seductor color ámbar claro con destellos rubí; desplegando en la nariz notas de uvas pasas, vainilla y bayas rojas, recuerdos de flor de azahar, con un fondo tostado de roble; en la boca es muy sabroso y redondo, fino y con carácter, recuerdos de regaliz, especias dulces, notas tostadas y con buena acidez, que le aporta un final largo y vivaz, de envolvente personalidad.
A modo de primicia, pudimos también degustar su brandy Juan Gil Gran Reserva, que en la actualidad está finalizando sus tres años de crianza en barricas de roble, y que verá la luz el año que viene. De luminoso color ambarino dorado, con una seductora nariz de mazapán, uvas pasas, y especias dulces como vainilla; en la boca es potente, vibrante y complejo. Muy sabroso y largo, de excelente personalidad.
Llegados a este punto aparecieron en la mesa unas deliciosas tapas, junto a dos vinos del grupo bodeguero familiar, Shaya Habbis (verdejo de Rueda de viñas viejas) y su riojano Biloba de Vera, de su bodega en Laguardia. Pero algunos quisimos experimentar el maridaje del brandy con algunas de estas tapas y me sorprendió mucho dos armonías: la primera fue con una deliciosa cecina de Wagyu, cuyos sabores dulces revoloteaban junto a los del brandy; y con un potente queso azul noruego Kraftkar, cuyas intensas notas picantes se ensamblan muy bien con la untuosidad del brandy.
Una embriagadora jornada, con toda una declaración de intenciones: “Mientras el mundo grita para hacerse ver, nosotros en Viñas Familia Gil preferimos trabajar como lo hace el tiempo: en silencio. Sin brillos, sin distracciones. Porque para nosotros el lujo no se muestra: se comparte. Y hoy queremos compartirlo contigo, el primer brandy de Juan Gil. Un lujo silencioso”.
Brandy Juan Gil Gran Reserva
Alzo mi copa por el brandy Juan Gil Reserva Solera, que tan buenos momentos nos ha hecho disfrutar. Puro tiempo compartido.
Jesús Bernad Dueñas
