

15 noviembre, 2025
Si en México “el tequila es el rey, la raicilla es la reina”, afirma el […]
Si en México “el tequila es el rey, la raicilla es la reina”, afirma el tequilero Jaime Villalobos. Es un mezcal que se elabora en el estado de Jalisco, en 16 municipios más uno de Nayarit (Puerto de Banderas), con 5 distintos tipos de agaves, excepto el agave azul destinado al tequila. Existen dos regiones productoras de estilos diferenciados: la sierra y la costa, y tres categorías: Raicilla; Raicilla Tradicional y Raicilla Ancestral. De ellos se elaboran 6 tipos diferenciados: Joven, Blanca, Madurada en Vidrio; Reposada, Añeja y Extra Añeja.
Las raicillas de la Costa, al ser el clima más húmedo y cálido, y por la importante influencia de la cocción en hornos de tierra y destilado en ollas de barro, son más ahumados, terrosos y potentes en general, continuando la tradición de 400 años. Los agaves que predominan son el Angustifolia y el Rhodacantha. Ellos denominan a sus hornos de tierra “cocción en el volcán”, pues al añadirle agua al horno de tierra suelta su vapor enfebrecido.
Las raicillas de la Sierra se elaboran a mayor altitud, entre densos bosques de la Sierra Madre Occidental, en un clima más frio y seco, y suelen utilizar el alambique arábico a fuego directo; en esta región predominan los agaves Maximiliana (70%), Inaiquindes y Valenciana. En esta región hay 82 Tabernas (nombre local de las destilerías) y unas 1.150 hectáreas de agaves.
Nos trasladamos los 140 catadores internacionales de Spirits Selection, procedentes de más de 40 países al pueblo mágico de Tequila desde Guadalajara, en un original tren, el Tequila Express, que recorre los campos agaveros, con la silueta del volcán perfilada en el fondo. Allí nos esperaba Jimmy Villalobos Sauza, quinta generación de destiladores de tequila (descendiente de Cenobio Sauza), con su masterclass sobre el tequila y la raicilla. Primero destacó que Jalisco es México, el estado que más ha aportado al imaginario popular: el tequila, los mariachis y los charros.
Jimmy Villalobos realizó una masterclass donde pudimos degustar varios tequilas y continuamos con dos raicillas representativas de cada región: Orgullo del Rey, de la Sierra, un blanco artesanal, destilado en alambique árabe, con notas de acetona (pegamento), en boca es sabroso, goloso con un final terroso. Mientras Atarraya, raicilla de la Costa, elaborado con agave Angustifolia (Espadín), en horno de tierra, fermentación natural en roble y destilación en alambique filipino, posee aromas de acetona, con notas balsámicas de pino, pero en boca es fresco y vibrante especiado, de final balsámico, ligero y vivaz.
Visitamos el corazón de la raicilla en la Hacienda Ahuacatepec (Casa Labastida), en el municipio de Atenguillo (próximo al famoso pueblo de los Volcanes), en la Sierra de Jalisco. Es una hacienda con 280 años, propiedad de la familia Labastida, que cultivaba maíz y era una finca ganadera, que poseían vacas con cuya leche elaboraban quesos, aunque su origen se remonta a 400 años. Una hacienda histórica en la región.
Adán Hernández es el maestro destilador de la Taberna Tres Gallos, elaborador de raicilla de la sierra. Nos cuenta que la tradición era dar la raicilla a los mineros, para que aguantaran las altas y bajas temperaturas en su labor. Predomina el agave maximiliana, de hojas anchas, la más autentica de la sierra, aunque en esta Denominación de Origen se puede utilizar 5 agaves distintos. Probamos el agave cocido y está muy dulce, sabe a calabaza asada. Las piñas las cuecen al vapor de agua durante 37 horas a 40 horas, y este pasa a un tren de molienda, con tres destrozadoras, y añadiendo agua obtienen el jugo azucarado.
Solo utilizan el jugo, sin las fibras que generan mucho metanol y producen resaca al beber, ceguera y hasta la muerte; de ahí pasa a los tanques de fermentación de acero inox. y algunos de madera. Al jugo de agave le llaman mosto, y una vez fermentado, mosto muerto. El agave maximiliana se reproduce por semillas, es silvestre, y sus piñas se cuecen 3 días en los hornos y durante un día más se enfrían. Luego fermentan, con levaduras espontaneas, durante 3 a 6 días y el mosto muerto tiene entre 3º a 4º grados de alcohol.
En la primera destilación obtienen 20º de alcohol, y en la segundase concentra entre 50 y 55º (cuentan con un enfriador de cobre). Dicen que el bagazo ayuda a arrancar antes la fermentación y le aporta más sabor. Separan las cabezas y las colas en las dos destilaciones, cuyos alambiques se calientan con leña. Prefieren el jimado de las piñas en junio, por ser temporada más seca, y nos cuentan que desarrollan las semillas un año en vivero antes de plantarlas en el campo. Visitamos su cava de barricas, de unos 100 litros de roble blanco americano.
Catamos sus raicillas de la sierra: El Acabo plata es muy sabroso y vivaz, con notas de agave, goloso, con cuerpo; mientras Asil Añejo (2 años en barrica) destaca por sus aromas finos de madera y especias, es muy sabroso y vivaz, con notas de cacao y especias como la vainilla, Ambas raicillas se elaboran con el agave maximiliana. Pero esta bebida se puede elaborar con 5 tipos de agaves: en la costa, Angustifolia (Espadín) y Rhodacantha; y en la sierra: Inaiquindes (de altura), Maximiliana (se cosecha entre 7 a 8 años, de plantar sus semillas), y Valenciana (un agave muy grande, que madura a los 25 años).
Para culminar la visita a la raicilla, unos 22 productores se habían juntado para ofrecernos sus bebidas, en una inmersión pocas veces vista de esta bebida ahora de moda, el ser el tercer spirits autóctono más consumido en México:
Descubrir la personalidad de la raicilla, ese desconocido mezcal de Jalisco, ha resultado toda una aventura sensorial, y podemos afirmar que en breve comenzará a seducir numerosos paladares en todo el mundo.
Planeta Hedonista
Jesús Bernad
