Reportajes

5 septiembre, 2023

Ron Agrícola de Guadalupe.

Viajamos a esta encantadora isla caribeña para descubrir la personalidad del terroir de sus rones.


Uno de los descubrimientos más sorprendentes en los últimos años ha sido la existencia de terroir en las bebidas espirituosas, algo que la mayoría de la gente, con años de experiencia en el sector, consideran imposible. Este concepto, habitual en el mundo de vino, que refleja la expresión de una variedad de uva, en un clima concreto y un suelo, parece un tanto alejado de una bebida destilada. Pero nada más lejos de la realidad, como pudimos descubrir con los rones agrícolas de la isla caribeña de Guadalupe.

Allí acudimos invitados como jurado de cata de Spirits Selection 2022, concurso itinerante organizado por el Concurso Mundial de Bruselas, que se ha convertido en estos momentos en uno de los mejores del mundo, por su seriedad y rigor. Durante una semana, 120 catadores internacionales catamos a ciegas más de 2.000 muestras, que recibieron un máximo de un 30% de medallas a los mejores rones, whiskyes, tequilas, cognacs o baijius.

En paralelo a las catas matutinas, Spirits Selection organizó la visita de las 9 destilerías de ron de esta isla, una de mayor concentración del mundo, junto a su vecina Martinica. Ambas con el indiscutible sello de ron agrícola, denominación de origen europea, al ser colonias francesas, con un alto estándar de vida y pago en los ineludibles euros. Por cierto, un ron blanco de una de estas destilerías había despertado mi curiosidad en una feria en Madrid: Longueteau Parcel Nº 9, de arrebatadora personalidad.

La primera destilería que visitamos fue Damoiseau, en Basse Terre, que se encontraba en plena zafra azucarera, donde pudimos disfrutar del aroma de la caña fresca recién prensada, que luego fermentará para obtener un mosto de unos 5%, el vesou. En Guadalupe predomina la elaboración del ron blanco (90%), que se disfruta en su coctel más famoso, el Ti Punch. Pero en los últimos años algunas destilerías han apostado por madurar el ron en barricas de roble, en algunos nuevas de roble francés y otras de cognac, y de bourbon de roble americano, algunas muy quemadas por dentro, que aporta notas ahumadas.

La mañana siguiente nos esperaba una grata sorpresa, visitar todas las destilerías de Marie Galante, para descubrir su personalidad. A una hora en barco de Point a Pitre, la capital de Guadalupe, llegamos a las costas de esta isla de lujuriante naturaleza. La destilería Bielle data de 1726, y trabajan con variedades de caña tradicionales, como la caña roja, gris y azul, que fermentan con sus propias levaduras y destilan en columnas Savalle.

Bielle elabora 5 tipos de rones blancos monovarietales, que embotellan a 59º, graduación habitual, por lo que podemos comparar la personalidad varietal de estos rones. Me gusta mucho el de caña gris, originaria de Barbados, que da rones redondos, frescos, afrutados; y el herbáceo de caña broken nee. Algunos de sus rones maduran en barricas de roble (poseen 1.500), donde se produce una evaporación anual de entre un 6 a un 10% por el clima tropical, que concentra el aroma del ron, y al que no añaden caramelo para incrementar su color.

En la destilería Pere Labat disfrutamos de nuestro primer Ti Punch, elaborado con su excelente ron blanco de alta graduación (destilado en un alambique de columna originario de Cognac), junto a zumo de lima y azúcar, con unos hielos: una bebida deliciosa para combatir el fuerte calor y humedad caribeña. En Montebello, destilería centenaria fundada por una familia marsellesa, catamos sus rones blancos que se añejan en barricas de borgoña hasta 10 años. Rones muy secos, de marcado carácter herbáceo. Otra de sus especialidades es la madurez ultra-tropical, pues embarcan las barricas en containers de barco, y con el calor y movimiento su evaporación se eleva hasta el 15% anual, y de esta forma en tan solo 4 años el ron posee una gran madurez.

Culminamos nuestra visita a las destilerías de Marie Galante en Habitation Belleuve, con su espectacular molino de viento, que antes se usaba para moler la caña de azúcar. Desde 1821 elaboran un ron que antes denominaban tafia, y son pioneros en la isla en elaborar un ron orgánico, de diferente personalidad a los habituales; su foco está en reducir su impacto ecológico, utilizando el bagazo para calentar las calderas y las vinazas como fertilizantes.

Al día siguiente, tras la interesante cata a ciega de unos 35 espirituosos en Spirits Selection, partimos a visitar la Distillerie Bologne, en Basse Terre (el ala izquierda de la mariposa que forma Guadalupe). Destilería fundada hace 300 años, que posee 150 hectáreas de caña negra y caña roja, de bajos rendimientos, que también apuestan por elaboran un ron de cultivo orgánico, de próxima aparición al mercado. Ubicados a los pies del volcán Soufriére, elaboran principalmente ron blanco, que catamos de una columna de cobre, donde fluye a unos 80º, resultando muy fino, herbal, con notas golosas de caña, sabroso y muy equilibrado.

Una de las visitas más esperadas es a Longueteau (Basse Terre, 1895), con su bellísima finca colonial, donde crece la caña de variedad azul, que cortan a máquina y prensan tan solo dos veces para evitar extraer la parte más amarga de la caña. El azucarado mosto fermenta con sus levaduras autóctonas, en tanques abiertos durante 48 horas, y el resultado lo destilan en columnas, que aportan notas más frescas, herbales y afrutadas que el alambique charentes.

Nos comenta el maestro destilador Françoise Longueteau (quinta generación de roneros en la isla), que su ron favorito es la Parcele N º9, de caña roja, cultivada muy cerca del mar, en suelos de origen volcánicos, que posee una personalidad distintiva, fresca, golosa y con marcadas notas mentoladas, con un paso de boca cítrico muy refrescante. Mientras que su Parcele Nº 4, de caña azul, es más potente y sabroso, con marcadas notas salinas. Ambos rones blancos muestran sin lugar a duda la personalidad de su particular terroir.

Muy cerca de Longueteau se encuentra la Rhumrie Karukera, donde nos recibió una animaba banda de steel drums. Su fundador, Gregoire Hayot, apostó por elaborar rones agrícolas añejados en barricas de roble, algo poco habitual en aquel momento en la isla. Utilizando barricas de distintos tipos de robles y tostados, obtiene sensaciones distintivas en sus rones, como su famoso Black Edition 45º Alligator, que madura durante tres años en barricas de cognac y culmina 6 meses en una barrica muy quemada de bourbon, resultando muy seco, ahumado, pero unidimensional en sus notas avainilladas y tostadas.

En una suave ladera de lujuriosa vegetación y hermosas vistas a las colinas del interior de la isla visitamos Mabi Punch (2004), compañía formada por una madre y sus dos hijas para recuperar los ponches tradicionales de ron de la isla. Sólo utilizan el mejor ron blanco agrícola de Guadalupe (50º), en el que maceran frutas tropicales de su huerto, como guayabas, cerezas, grosellas, y cuyo resultado son ponches de sabores naturales, muy frescos y sensuales.

Si en nuestra vista a esta isla caribeña solo pudiéramos visitar una destilaría, esta sería Reimonenq, por su interesante museo del ron, y la excelente señalización de sus instalaciones, que pueden visitarse. Esta destilería familiar, fundada en 1919, cuenta con una imponente columna de destilación, de donde fluye el ron a 80º de concentración. En su atractivo museo podemos entender todo el proceso de elaboración ancestral del ron, con numerosos mapas y objetos antiguos relacionados con su producción.

Culminamos nuestro periplo por todas las destilerías de Guadalupe en Papa Rouyo (Grande Terre), que son los únicos que utilizan un alambique charentes para destilar su ron agrícola, como era la tradición hasta hace unas décadas. Es una destilería única en la isla, con sus propios campos de caña en la provincia de La Moule, y cuyo jugo de caña fermentan en tanques a temperatura controlada, con sus levaduras autóctonas. Durante la destilación en sus modernos alambiques de acero y cobre, separan las cabezas y las colas, y solo embotellan su corazón, que por su finura denominan “brandy de caña de azúcar”.

Aunque la mayor producción de Papa Rouyo es de ron blanco agrícola, desde hace dos años han comenzado a madurar parte del ron en barricas de roble francés, utilizadas antes para madurar cognac (recuperando también esta tradición). Y el resultado es un ron muy sabroso, con finura y opulencia a la vez, pero con un marcado carácter herbal de ron agrícola, e intensa mineralidad, que nos hace pensar en su distintivo terroir.

Tras recorrer las 9 destilerías de este hermoso archipiélago caribeño, hemos descubierto que el ron agrícola de Guadalupe es pionero en el mundo de las bebidas espirituosas en aportar un fuerte carácter de terroir; fruto de la suma de su fértil suelo volcánico (notas minerales), su amplia gama de variedades de caña de azúcar, cada una con su personalidad; y una destilación que respeta al máximo el carácter agrícola de estos rones. Toda una revolución en el siempre fascinante mundo de las buenas copas.

Texto y fotografías: Jesús Bernad



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