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Gin Mare, ginebra inspirada en el Mare Nostrum.

21 abril, 2014

Coctelería Gin Mare 2014

En la Universidad de Ciencia Gastronómicas se festeja la cultura mediterránea de la mano de la nueva gama de coctelería de Gin Mare.


Gin Mare, ginebra española de indudable inspiración mediterránea y peculiares botánicos del Mare Nostrum como la oliva arbequina, albahaca, romero y tomillo, ha elegido este año para presentar su nueva línea de coctelería la Universidad del Gusto, ubicada en Bra, en el corazón del Piamonte italiano. Cuatro cócteles que inspiran los principales valores de la marca: Lifestyle, Clima, Gastronomía y Escape.

 

 

 

El movimiento Slow Food es el creador de esta universidad única en el mundo, que investiga sobre los métodos de cultivo y su sostenibilidad ambiental, la biodiversidad de los alimentos y la producción orgánica de los mismos. Su ubicación en un bello entorno, en el Castillo de Pollenzo, en Bra (Piamonte), patria de uno de los grandes vinos italianos, el Barolo, y su emblemática variedad de uva Nebbiolo. Este castillo fue una de las residencias de la Casa Real de Saboya, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco en el año 1997.

 

La primera estación, donde se presentó el primer coctel de la colección, fue el Aula Magna de la Universidad del Gusto, donde Roberto Burdese, presidente de Slow Food y fundador de la universidad nos trasmitió la filosofía de este revolucionario movimiento gastronómico mundial, que nació en 1986 como reacción a la llegada del primer McDonald’s a Italia, una época remota donde no se hablaba de cocina y donde reinaban los chefs franceses. Este país latino y mediterráneo se sintió atacado por la modernidad del Fast Food y el peligro que corrían sus grandes tradiciones gastronómicas.

 

 

Carlos Petrini, fue el creador del movimiento cultural Slow Food, quien afirmaba que no nació contra este gran cadena norteamericana sino contra la homologación cultural de la comida en el mundo y la pérdida de valiosas tradiciones gastronómicas. Burdese plantetaba,  oponiéndose a la uniformidad surgida por el consumo de una hamburguesa ya fuera en París o en Hong Kong: “¿os imagináis que todos bebiéramos la misma ginebra en el mundo?”.  El movimiento internacional Slow Food continuó en la capital francesa, que aspira a una revolución global, y que ahora es seguido en 150 países alrededor del mundo, que cuenta, entre amigos y socios, con más de un millón de entusiastas seguidores.

 

En 2004 se funda la Universidad del Gusto con el propósito de formar a gente joven  para que estos cambien la mentalidad en el mundo; impulsando un movimiento científico, cultural y filosófico que ponga en valor el papel de la comida en el mundo. Este mismo año organizan el primer encuentro de productores locales, que sirvió para descubrir a los mejores artesanos gastronómicos, a los granjeros y agricultores que crean sabores únicos, a la vez que cuidan de la madre Tierra. Slow Food lucha también por conservar variedades únicas en el mundo para que no se extingan, y Burdese pone como ejemplo 18 tipos de cítricos italianos, de personalidad única, que tal vez algún día disfrutemos en un gintonic.

 

 

Gin Mare comparte la filosofía de Slow Food en la elaboración de su ginebra artesanal y la cuidadosa selección de los botánicos que intervienen en ella, destilados en pequeñas partidas de forma independiente para, finalmente, crear un blend de autor que refleje la personalidad de todos ellos en armonía en esta peculiar ginebra española.

 

En la primera estación, que festeja el estilo de vida mediterráneo, disfrutamos del “Triple Orange Gin&Tonic” elaborado por el bartender italiano Erik Viola, elaborado con la tónica 1724 y tres distintas texturas de naranjas: mermelada amarga, bitter y en un twist de su piel. El chef Pier Paolo Livorno del restaurante del Hotel Agenzia de Albergo (dos estrellas Michelín), ubicado en el interior de la universidad, preparó una tapa para acompañar la copa: un steak tartare de la variedad Fassone de la región, vacuno certificado por Slow Food, con una mezcla de lechugas y hierbas maridadas con aceite de oliva virgen acompañados de limones de Amalfi. La copa, fresca y muy aromática, armonizaba muy bien con la textura grasa e intensos sabores de la carne.

 

 

La segunda estación estaba ubicada en el Porticato, la cocina donde ensayan los estudiantes con los chefs, ahí Pier Paolo Livorno defendió la importancia de los productos de temporada y de “kilómetro 0”, por su frescor, calidad y mejor precio debido a la cercanía del productor con el consumidor final. Por estas cocinas han pasado algunos de los mejores chefs del mundo, como se puede apreciar en  una pared repleta de fotografías de los mismos, incluida la del mayor creador gastronómico de todos los tiempos, Ferrán Adrià.

 

El segundo cóctel de la presentación está inspirado en el clima mediterráneo y las finas playas de arena; creado por el bartender español Juan José Saber, el “Sea Side Crusta” presenta una textura arenosa en el exterior de la copa, y en su composición interviene la cerveza, la bebida mas refrescante del verano, así como la ginebra, azúcar de romero, zumo de limón y Orange Curasao. Resulta una copa de sabor único, muy fresco, con el vivaz toque amargo y de gran profundidad de sensaciones, acompañado de una sensacional tapa elaborada por el chef: gambas, aceitunas y alcachofas de temporada, combinación de sabores que nos trasporta al mediterráneo.

 

 

Enrico Bonardo, responsable de comunicación de Slow Food, comentó en la tercera estación sobre la sostenibilidad de la producción alimentaria y su desarrollo futuro. Pone como ejemplo que en numerosos países de África este movimiento defienda la independencia alimentaria y el respeto a sus tradiciones culinarias. El cóctel propuesto en el patio central de la universidad fue el “Onion Gimlet” creado por Jorge Balbontín; una  variante del gimlet (ginebra y zumo de lima), pero con un  cordial de cebolla roja y queso parmesano y una gotas del vinagre aceto balsámico, copa que presentaron decorada con unos aros de cebolla desecados formando un conjunto abstracto muy sugerente.

 

Onion Gimlet es un cóctel un tanto desconcentrarte en una primera aproximación pero nos dejamos seducir por la profundidad de sus notas de parmesano, aceto y cebolla que acompaña de maravilla al risotto que ha elaborado el chef Pier Paolo Livorno. El risotto aparece en escena dentro de un gran queso parmesano, resulta muy sabroso y cremoso, con toques de alcaparras y especias. Sin duda uno de los mejores arroces degustado por este cronista, que creaba una intensa sensación con el original cóctel.

 

 

 

 

Frente a los muros romanos de la universidad y con la iglesia de fondo nos recibió una banda musical actuando en vivo, perfecto entorno para presentar el cuarto cóctel. La bartender Amanda Boucher (norteamericana asentada en París) ganadora del concurso Mediterranean Inspiration 2013, nos ofreció su Amanda’s, cóctel elaborado con Gin Mare, espuma de limón y albahaca, una copa muy fresca, cítrica y aromática. Y el maridaje propuesto fue acorde a la copa: un postre de chocolate blanco, naranja marinada  con ginebra y un granizado de albahaca. Perfecta representación del momento de evasión y disfrute de la cultura mediterránea, incluso si estás sentado en una terraza de Londres.

 

La excelente creatividad de los cócteles de Gin Mare 2014 y su imponente puesta en escena en la Universidad del Gusto, compartiendo los valores del movimiento Slow Food, nos permite afirmar que es la mejor manera de festejar la común cultura mediterránea.

 



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