Reportajes

18 abril, 2013

Cervezas belgas de Abadía

Las formulas ancestrales de las cervezas belgas de Abadía seducen cada vez a más aficionados.


Las populares cervezas belgas de abadía se caracterizan por ser del tipo Ale, de alta fermentación, y son elaboradas fuera de las abadías, pero con rigurosos controles de la Unión de Cerveceros Belgas, que las acredita para llevar su logo; y son diferentes a las cervezas trapenses, que sí se elaboran dentro de los muros de sus monasterios. Eso sí, la cervezas de abadía mantienen las nacestrales fórmulas de los monjes fundadores, cuyas recetas se remontan a la Edad Media, y que han sido cedidas a las empresas cerveceras.

 

Las principales categorías de estas cervezas de abadía son: Blond, o rubia: Doublé, o doble, Triple, y Cuádruple, incrementándose el cuerpo y grado según ascendemos en la escala y esto se consigue mediante una doble o triple fermentación,  siendo habitual que la última de ellas ocurra en la botella, por lo que muchas de ellas son turbias y tienen sedimentos en el fondo. Cuánto más carga de cebada malteada, más ganan las cervezas en intensidad de sabor, cuerpo y grado, alcanzando las cuádruples los 10º.  Hemos seleccionado en este reportaje cuatro cervezas de Abadía que se encuentran con relativa facilidad en las principales cervecerías españolas.

 

 

Affligem

 

 

 

 

El origen de esta cerveza es la abadía de Affligem, ubicada en el municipio de Opwijk (Bélgica), fundada el año 1074 por seis caballeros dedicados previamente al pillaje, y que se unieron a esta orden benedictina. Luego la abadía cambió de orden, a la
Cisterciense, que siendo fieles a su lema “Ora et labora”, comenzaron a elaborar la cerveza, cuya primera referencia aparece en un documento de 1129. La última vez que se elaboró cerveza entre los muros del monasterio fue durante la Segunda Guerra Mundial y se cree que fueron estos monjes los que introdujeron el lúpulo en Bélgica, en el siglo XI.

 

El monasterio fue destruido varias veces por incendios, guerras… y reconstruido en el siglo XIX; posteriormente el padre Tobías Vergauwen creó una fórmula que recuperaba el sabor y la tradición de la abadía, y de ahí surgió la Antiqua Formula Renovata. La gama de cervezas Affligem, que pertenece en la actualidad al grupo Heineken, se elaboran con cebada malteada, agua, lúpulo, azúcar y la levadura característica de Affligem; a todas ellas se les añade azúcar y levadura para realizar la última fermentación en la botella, dejándolas durante dos semanas a una temperatura de 24º C.

 

 

Leffe

 

            

 

La Abadía de Leffe fue fundada en 1152 por los monjes que elaboraban una cerveza con los productos locales, cuya fórmula pasaba de generación en generación y su origen es medicinal, pues al hervir la cerveza se evitaba la transmisión de las fiebres tifoideas mediante el agua, enfermedad muy común durante la Edad Media. La abadía se encuentra sobre el río Meuse, en la provincia de Namur, al sur de Bélgica. Y durante siglos sufrió numerosos daños naturales y humanos: en 1460 fue destruida por una inundación del río Meuse; en 1466 un incendio arrasó la abadía y la urbe donde se asentaba;  las tropas militares acantonadas entre sus muros destruyeron la cervecería en 1735; y, por último, durante la Revolución Francesa, en 1794, el monasterio fue abandonado y la cervecería totalmente asolada.

 

Los canónigos de la orden de los mostenses regresaron en 1902 y reconstruyeron la abadía. Estos monjes fueron los pioneros en llegar a un acuerdo comercial con una cervecera para recuperar su fórmula original. Fue en 1952 cuando el abad le comentó a un cervecero local que la comunidad estaba pasando importantes dificultades financieras, y como resultado firmaron un contrato con la importante compañía belga InterBrew para recobrar la  elaboración tradicional. En la actualidad, la cerveza Leffe se elabora en la fábrica de Stella Artois, ubicada en la hermosa ciudad de Lovaina.

 

 

St. Bernardus

 

 

 

 

 

En la remota esquina de los Flandes occidentales, en pleno corazón de la región de producción de lúpulo, se encuentra la bucólica villa de Watou, donde se ubica esta cervecería que mantiene conexiones con dos monasterios trapenses: uno de ellos le da el nombre, y su origen se remonta a una abadía francesa que elaboraba quesos: “Refuge Notre Dame de St. Bernard“, que tuvo que instalarse en Bélgica debido a la política anticlerical del país.

 

Esta prestigiosa marca de cerveza también tiene conexión con la abadía trapense St. Sixtus, de donde obtiene la fórmula de su néctar ambarino que dejaron de elaborar entre los muros del monasterio en 1945. El primer nombre de la cerveza, St. Sixtus, se dejó de utilizar en 1992, cuando el monasterio se unió a la nueva denominación de cervezas Trapenses (Westvleteren); en esta fecha nace la marca St. Bernardus, que sigue elaborándose en Watou, utilizando la gama especifica de levaduras originaria en la fermentación de la cerveza.

 

 

Grimbergen

 

 

 

 

La abadía de Grimbergen, ubicada al norte de Bruselas, fue fundada en 1128 por la orden de San Norberto, y como la mayoría de las abadías fue numerosas veces destruida y reconstruida durante la convulsa historia europea. El motivo originario para comenzar con la elaboración de la cerveza fue para mantener los gastos de la abadía, y en ciertos documentos conservados entre sus muros, se menciona que en 1700 el monasterio contaba con un jardín de lúpulo, del que se suministraba para añadir a la caldera de fermentación.

 

La abadía de los padres Norbertinos ofrecían en sus orígenes alojamiento, comida y bebida a los peregrinos necesitados y, poco a poco, fueron refinando la fórmula de su cerveza, que actualmente elabora el grupo Carlsberg. La abadía sufrió tiempos turbulentos, como el incendio que la arrasó en el siglo XVII y, tras su reconstrucción, la etiqueta de la cerveza luce el símbolo del ave fénix, y el logo: “Ardet Nec Consumitur”, que significa en latín quemada pero nunca destruida. La gama de cervezas St. Bernardus se caracteriza por ser del tipo Ale, cuya última fermentación la realiza en la botella.

 

Esta cuatro marcas de cervezas belgas de Abadía no son las únicas que podemos encontrar en las mejores cervecerías, pero sí algunas de las más emblemáticas y satisfactorias; y bien merece la pena disfrutarlas en su amplia gama de seductoras sensaciones.

 



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